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jueves, 10 de mayo de 2012

Hoy cocinamos: HIJOS DE SKARO


EXTERMINATE!!! EXTERMINATE!!!

Esta sencilla aunque contundente palabra, es la favorita de uno de los enemigos más míticos de la ciencia ficción televisiva: Los Daleks. Estos “personajillos”, fruto de una noche loca entre un salero, una batidora y un desatascador, encarnan a uno de los tantos adversarios con los que el Doctor se ha ido haciendo durante su periplo espacial.

Pero ¿Doctor quién? Os preguntaréis.

Pues eso, Doctor Who, una serie británica de Ci-Fi protagonizada por el Doctor, un Señor del Tiempo que viaja a través del tiempo y el espacio a bordo de la TARDIS (Time And Relative Dimensions in Space), una máquina del tiempo (del espacio-tiempo) que nada tiene que envidiar al DMC DeLorean de Marty McFly.


La serie lleva en el aire desde 1963 y ha conocido a 11 Doctores distintos (ya que cuando el Doctor muere, se regenera en otro cuerpo distinto). En el comienzo del nuevo milenio, Doctor Who volvió a las pantallas británicas y ha ido extendiéndose por otros países, teniendo una acogida espectacular en países que jamás habían oído hablar de las aventuras de este famoso Timelord.

Pues bien, venidos directamente desde el planeta Skaro, cogidos de la manita (o de la batidora) de sus hermanos los Daleks, aterrizan en el blog los HIJOS DE SKARO.

Os aviso que NO son aptos para no-golosos.





Nombre molón: HIJOS DE SKARO
Nombre insulso: BIZCOBOLAS VARIADAS
Tiempo: 30 minutos (con nevera)

Ingredientes:

COMUNES
A) Magdalenas (o restos de bizcocho o smilar)
B) Chocolate blanco o negro (para la cobertura)
C) Galletas tipo Oreo (o marca blanca de Mercadona como fue mi caso)

A ELEGIR
D) Queso crema tipo Philadelphia
E) Leche condensada
F) Yogur variado (Yo usé de frutas del bosque)
G) Coco rallado
X) Un Dalek que te intimide mientras trabajas.


Elaboración:

Nos toca pringarnos un poco y desmigar las magdalenas en un cuenco (o bizcocho o similar). Una vez tengamos las migas, llega el momento de probar sabores y mezclar. Como norma general os diré que la proporción magdalenas:ingrediente líquido suele ser de 2:1 peso:peso, es decir, si ponemos 50g de magdalenas, pondremos 25g de lo otro.

Pero ¿qué es lo otro?

LO QUE QUERAIS. Lo único que tenéis que tener en cuenta es que debe ser algo fluido. En mi caso hice bizcobolas de varios sabores, a saber:

-Queso Philadelphia con magdalena
-Leche condensada, coco rallado y magdalena
-Yogur de frutos del bosque y magdalena

Caso especial fueron las bizcobolas de galleta Oreo. Al igual que con la magdalena, picamos las Oreo (yo os recomiendo en picadora) hasta tener un polvo fino. En mi caso, las amalgamé con leche condensada y un poco de esencia de vainilla. Pero ya os digo de antemano que aquí la proporción 2:1 no funciona. Aquí fue algo así como: “Hasta que este densito y consistente”.


Para hacer una bizcobola tipo, mezclamos la magdalena (o galleta) con el compuesto líquido y movemos hasta obtener una mezcla consistente. Debe estar lo suficientemente denso como para aguantarse unido, pero no muy húmedo, porque entonces quedaría demasiado empalagoso.

Una vez tengáis las masas hechas, deberéis humedeceros las palmas de las manos (para evitar que se os pegue la masa) e ir haciendo “albóndigas” de masa. Las ponéis en una superficie antiadherente (papel de aluminio, de horno, una bandeja…) y dejáis que enfríen en la nevera hasta que endurezcan un poco.

Cuando ya estén frequitas, derretís un poco de chocolate al microondas (yo usé blanco y negro indistintamente) y cubrís las bizcobolas. Mi consejo es que uséis un par de tenedores para sumergir con cuidado las bolas en la cobertura y escurráis bien el chocolate sobrante. Las ponéis en una superficie antiadherente y las metéis a la nevera para que la cobertura de chocolate enfríe antes. Si hacéis bolas pequeñas, podéis ponerles un palo a modo de “piruleta” para comeros vuestra bizcobola sin empringaros en exceso.

Y cuando a la mañana siguiente abráis la nevera, tendréis un ejército completo de HIJOS DE SKARO listos para invadir vuestro estómago.

Protocolo:
Las letras se refieren a las correspondientes en la sección de Ingredientes.
1- Picar A.
2- Picar C.
3- Repartir A y/o C en distintos cuencos.
4- Permutar G con D, E o F al gusto.
5- Permutar las posibles mezclas anteriores con A y/o C en proporción mínima de 2:1.
6- Realizar formas geométricas lo más ajustadas a la ecuación V=4πr3/3.
7- Enfriar mediante la aplicación indirecta de la ecuación de los gases ideales PV=nRT (nevera).
8- Cubrir con B fisionado y volver a aplicar PV=nRT, con disminución de T.
9- Hacer frente a LOS HIJOS DE SKARO con uñas y dientes, sobretodo dientes…


Degustación y notas:
Denso. MUY DENSO. Pero igual de sabroso que denso. Recomiendo no empacharse (y menos en plena operación bikini xD).
Como merienda, acompañando un café o a la sobremesa con una copichuela, los hijos de Skaro son un enemigo imponente al que plantarles cara.
Y probad sabores y mezclas. Y cuando los tengáis, contádmelos para mejorar la receta.

Truquillo:
Si la cobertura de chocolate fundida se os queda muy densa para trabajarla, añadidle un poco de mantequilla o nata para diluirla (NUNCA agua, leed el contenido científico para saber porqué).
Seguramente os sobrará chocolate fundido para parar un carro amish, así que mi consejo es que lo extendáis sobre un papel vegetal (de esos de horno del Mercadona) y dejéis que se enfríe. Una vez duro, lo rompéis a trocitos y lo guardáis en una bolsa en la nevera hasta la siguiente cobertura.

Contenido científico:
¡Oh no! ¡Hay agua en mi cobertura de chocolate!
Pues si amiguitos, el agua estropea de forma horrible el chocolate fundido. Si ponéis agua en un chocolate de cobertura, veréis como empiezan a formarse grumos apelmazados que densifican la mezcla y hacen imposible su manipulación.
El chocolate es, básicamente, una mezcla de los componentes del cacao (entre los que debemos destacar la manteca de cacao) y azúcar. Como buen lípido, la manteca de cacao es una sustancia hidrofóbica que repele el agua; para entendernos, es como el aceite, que es inmiscible con el agua. Por lo tanto, cuando vertemos agua en el chocolate fundido, la manteca de cacao la repele y empieza a formar vesículas lipídicas para evitar el contacto con el líquido. Además, el agua disuelve los azúcares y otros componentes del cacao, lo que hace que aumente la densidad del agua. Este aumento de densidad, obliga al agua a formar grumos para poder introducirse de manera óptima entre las vesículas de manteca. Así, se acaba formando una mezcla de “bolitas” de grasa y de agua que hace que la mezcla aumente su densidad y pierda sus propiedades reológicas originales.
Por esto, SIEMPRE debemos mezclar el chocolate fundido son solventes de tipo lipídico como nata o mantequilla, ya que éstos interaccionan con la manteca y se entremezclan de forma homogénea.
Y en la siguiente receta que use chocolate os contaré si lo de que “el chocolate deja ciegos a los perros” es, o no, una leyenda urbana.

Y mientras de fondo suena el Heart of glass de Blondie me despido hasta la próxima receta, no sin antes dedicarle esta entrada a mi compañero L.M. y a su acompañante extraplanar J.

jueves, 5 de abril de 2012

Hoy cocinamos: NEWTON'S GRAVITATIONAL MADNESS

F = m·a

O lo que es lo mismo, la aceleración (a) de un cuerpo es directamente proporcional a la fuerza (F) e inversamente proporcional a la masa (m). Esta es conocida como la segunda ley de Newton.

Sir Isaac Newton nació el 25 de diciembre de 1642 en la localidad británica de Lincolnshire. Físico, matemático, astrónomo, naturalista… fue conocido por el desarrollo de la conocida como “Mecánica newtoniana” o “Mecánica clásica”, una de las grandes ramas de la física. Ésta trata sobre el estudio físico de cuerpos grandes en reposo o a velocidades pequeñas (en comparativa con la velocidad de la luz).

Newton planteó 3 leyes básicas:

1) Todo cuerpo en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme permanece como tal salvo que se aplique una fuerza sobre él.

2) La aplicación de una fuerza sobre un cuerpo hace que este se mueva proporcionalmente a la fuerza impresa y en un vector de dirección paralelo a la misma.

3) Toda acción conlleva una reacción igual y de sentido opuesto.

El asunto es que al señor Newton se le ocurrió la idea del sistema gravitatorio (segunda ley de Newton, siendo a la aceleración gravitatoria) al ver una manzana cayendo del árbol en el jardín botánico de la universidad de Cambridge.

Así que en honor a esa manzana (y al de las muchas otras que caen en vano) hoy os ofrecemos un postre que habría hecho las delicias de Newton: NEWTON’S GRAVITATIONAL MADNESS.


Nombre molón: NEWTON’S GRAVITATIONAL MADNESS

Nombre insulso: Strudel de manzana

Tiempo: 60 minutos (incluyendo los 20 minutos de horneado)

Ingredientes (6-8 raciones):

A) 3 manzanas

B) 50g de mantequilla + 30g para el montaje

C) 50g de azúcar blanquilla

D) Un puñado de pasas (Al gusto)

E) Una copa de brandy

F) Una cucharada sopera de canela (O al gusto) + Una cuharadita para el montaje

G) El zumo de un limón

H) Una cucharadita de harina

I) Dos placas de hojaldre

J) Pan rallado (unos 30g)

K) 75g de azúcar moreno

X) LA FUERZA (De la gravedad)


Elaboración:

Para realizar el strudel de manzana, comenzaremos precalentando el horno a 200ºC por arriba y por abajo. También debemos poner, con anterioridad, las pasas a rehidratar en la copa de brandy.

Ponemos los 50g de mantequilla a fundir en una sartén a fuego medio. Pelamos y cortamos las manzanas en dados de un centímetro de lado aproximadamente. Añadimos la manzana a la sartén con la mantequilla y tras 5 minutos, añadimos los 50g de azúcar y la canela.

Pasados 7 minutos de cocción, añadimos las pasas con el brandy y dejamos reducir un par de minutos para que se evapore el alcohol. Añadimos el zumo de limón y la cucharadita de harina y dejamos al fuego un par de minutos más. Retiramos la sartén y dejamos enfriar el relleno del strudel (1).

Ahora prepararemos el hojaldre. En un bol mezclamos el pan rallado, el azúcar moreno y la cucharadita de canela. Derretimos los 30g de mantequilla en otro bol. Tomamos una capa de hojaldre y la pintamos, por un lado, con la mantequilla derretida. Espolvoreamos la mezcla de azúcar, pan rallado y canela hasta conseguir una capa uniforme (2). A continuación, pintamos con mantequilla un lado de la otra capa de hojaldre y la colocamos encima de la capa anterior (de manera que nos quede hojaldre-mantequilla-mezcla-mantequilla-hojaldre) (3).

A continuación, colocamos el relleno de manzana frio sobre el montaje de masas de hojaldre, trazando una línea a lo largo. Envolvemos las masas sobre si mismas y formamos un cilindro. Presionamos las puntas para cerrarlas y evitar que se salga el relleno (Como se observa abajo).

Pintamos la parte superior del cilindro con mantequilla y espolvoreamos un poco de la mezcla de pan rallado. Horneamos durante unos 20 minutos a 200ºC y disfrutamos del NEWTON’S GRAVITATIONAL MADNESS.

Protocolo:

Las letras se refieren a las correspondientes en la sección de Ingredientes.

1- Precalentar capacitador térmico a 200ºC.

2- Mezclar D+E = Brebaje T (BT para abreviar).

3- Cortar A en dados de 1cm3.

4- Colocar 50g de B en sartén a potencial exotérmico medio hasta su fisión.

5- Añadir A cortado a sartén.

6- Incubar 5min en agitación.

7- Añadir C+F a sartén.

8- Incubar 7min en agitación.

9- Añadir BT.

10- Incubar 2min o hasta que desaparezca EtOH.

11- Añadir G+H.

12- Incubar 2min y reservar = RELLENO M.

13- Mezclar F+J+K = MEZCLA JFK.

14- Someter a irradiación 30g de B hasta su fisión.

15- Extender 1 placa de I (I1) y aplicar capa uniforme de B.

16- Aplicar capa uniforme de MEZCLA JFK.

17- Extender 1 placa de I (I2) y aplicar capa uniforme de B.

18- Enfrentar I2, por la cara de B, con I1 por la cara de la mezcla JFK y aplicar un vector de fuerza paralelo al campo gravitatorio terrestre = PLACA T.

19- Repartir una línea de 8cm de ancho y de longitud X, donde X=Longitud de la PLACA T, del RELLENO M sobre la sección media de la PLACA T.

20- Plegar un extremo de la PLACA T sobre si misma tapando el RELLENO M.

21- Plegar el otro extremo de la PLACA T sobre el extremo que se encuentra tapando el RELLENO M.

22- Aplicar presión y torsión en los extremos.

23- Hornear a 200ºC durante 20min.

24- Degustar la NEWTON’S GRAVITATIONAL MADNESS y después lanzar manzanas para poner a prueba a la gravedad.




Degustación y notas:

Para su consumo, recomiendo tomar el Strudel tibio con una bola de helado de vainilla o chocolate blanco. Puede bañarse ligeramente con una salsa rápida de algún fruto rojo [Mermelada de frutos rojos al fuego, un poco de agua y maicena; servir la salsa caliente para que contraste con el plato: Helado frio, strudel tibio, salsa caliente].

Para beber, cualquier vino dulce tipo mistela, moriles o jerez dulce. También casa con el cava rosado dulce, la sidra o, incluso, un vino dulce espumoso. Por supuesto cualquier licor afrutado es recomendable.

Contenido científico:

Creo que ya ha habido suficiente contenido científico en la introducción. Otro día que use manzanas os explicaré lo que sucede cuando una manzana se pone arenosa… Una pista: tiene que ver con las nueces.

Escuchando de fondo el Travel the world de Superbus os dejo hasta la próxima.

lunes, 19 de marzo de 2012

Hoy cocinamos: TARTA IKEBANA

La receta de hoy es propiedad intelectual (o algo así) del señor Vicente Llopes, dependiente de Generación X. Un buen día, porqué sí, me escribió esta receta en un cacho papel y me la dio. Los tiempos los medía en cigarros pero, tranquilos, que yo los he cambiado al sistema internacional de horas, minutos y segundos.


Por allá por el siglo 6º los budistas introdujeron su filosofía en Japón. Uno de los ritos ceremoniales para honrar a Buda consistía en colocar flores, o pétalos, en sus altares. El perfeccionamiento del arte de la ofrenda florar dio como resultado que los monjes del templo de Rokkakudo, en Kyoto, comenzaran a dar clases sobre arreglos florales. Así nació la primera escuela de Ikebana (del japonés Ikeru=colocar; Hana=flor), el arte del arreglo floral japonés.


Hoy en día hay más de una veintena de escuelas japonesas de Ikebana aunque, la mayoría, enseñan esta técnica como una moda artística. Es muy típico que las mujeres acomodadas japonesas se reúnan para practicar sus destreza y socializar al mismo tiempo.


Pues bien, os presento la tarta IKEBANA, merecedora de este nombre por el color rojo propio de la bandera japonesa y la decoración en forma de flor de la parte superior. Espero que se os dé mejor que a mí decorar la tarta.


Nombre molón: IKEBANA

Nombre insulso: TARTA DE FRESAS CON NATA

Tiempo: 30 minutos de preparación, 2-6 horas de refrigeración

Ingredientes (8-12 raciones):

A) 200g de galletas (1 paquete de galletas María de toda la vida)

B) 100g de mantequilla o margarina

C) 1 litro de nata (yo recomiendo 500mL de nata para montar y 500mL de nata para cocinar)

D) 200mL de leche (1 vaso)

E) 2 sobres de cuajada Royal

F) 180g de azúcar (el equivalente a 1 vaso)

G) Mermelada de fresa (o del sabor que se desee)

H) Fresas para decorar

X) Unos ninjas ayudan a cortar los ingredientes…



Elaboración:

Esta tarta puede separarse en 3 capas: 1) base de galleta; 2) relleno de nata; 3) cobertura de fresa. Iremos detallando el proceso paso a paso para cada capa.

Para preparar la base de galletas, picamos los 200g de galletas [yo lo hice con picadora (1), pero puede hacerse machacando con un mortero]. En un cazo, derretimos los 100g de mantequilla y los incorporamos al bol donde tengamos la galleta picada. Removemos hasta dejar una pasta homogénea que extenderemos en la base del molde (yo os aconsejo usar un molde desmontable para poder retirar la tarta). Cuando tengamos una capa uniforme aplanada (2), introducimos el molde a la nevera para que se enfríe la base.



Mientras se enfría la base de galleta, prepararemos el relleno de nata. Para ello vertemos el litro de nata en un cazo y lo ponemos a fuego medio para llevarlo a ebullición (es aconsejable ir moviendo de vez en cuando para evitar que se queme). Por otro lado, mezclamos la leche, el azúcar y los sobres de cuajada y batimos (3) hasta que quede bien mezclado (es importante batir para evitar que queden grumos). Cuando la nata hierva, añadimos la mezcla de leche, azúcar y cuajada y calentamos hasta que vuelva a hervir. Apagamos el fuego y esperamos a que se temple esta mezcla para poder verterla en el molde sin que derrita la base de galletas. Un truco para evitar el peligro de que nos deshaga la base es colocar una cuchara y verter la nata sobre ella (como se ve en la fotografía 4). Dejamos que enfríe en la nevera de 2 a 6 horas.




Para la cobertura de fresa, basta con poner una capa de mermelada de fresa sobre la tarta una vez se haya enfriado y esté consistente. Posteriormente, se cortan unas fresas a rodajas y se colocan a modo de decoración, espolvoreándoles un poco de azúcar por encima para que queden brillantes. Dejamos en nevera para que la mermelada quede un poco más firme.

Cortamos, servimos y nos comemos un buen trozo de la tarta IKEBANA.

Protocolo:

Las letras se refieren a las correspondientes en la sección de Ingredientes.

1- Picar A.

2- Derretir B y juntar con A = BASE G.

3- Extender BASE G en molde y nivelar.

4- Poner C en un cazo y llevar a ebullición a potencial exotérmico medio.

5- Batir D + E + F = MEZCLA C.

6- Echar MEZCLA C en cazo con C hirviendo, llevar a ebullición y retirar = MEZCLA N.

7- Verter MEZCLA N en molde con BASE G.

8- Dejar de 2-6 horas en nevera.

9- Poner una capa de G en la tarta y decorar con H en rodajas de 4mm de grosor.

10- Degustar la tarta IKEBANA mientras se realiza un arreglo floral japonés.



Degustación y notas:

Una tarta multiusos que, lo mismo sirve para una celebración, que sirve como merienda. Al no llevar queso es menos densa que su gemela la cheesecake. Perfecta para tomarla con un café o algún tipo de licor de hierbas. Puede cambiarse la mermelada de fresa por cualquier otro sabor o, incluso, hacerla nosotros mismos con frutas variada.

Contenido científico:

Normalmente, en este tipo de tartas se emplea gelatina neutra como espesante. Sin embargo, en esta receta hemos empleado sobres de cuajada.

¿Cómo funciona la cuajada?

Entre otros ingredientes, estos sobres llevan un componente enzimático llamado cuajo. El cuajo es una sustancia extraída del abomaso de los rumiantes, uno de los cuatro estómagos junto con el omaso, el retículo y el rumen.

Principalmente, el cuajo se compone de la enzima rennina, una proteasa que produce la rotura del enlace entre los aminoácidos de la posición 105 y 106 (fenilalanina y metionina) de la cadena kappa de la caseína. De esta manera se forman grupos hidrofóbicos que interactúan entre sí formando una estructura tridimensional que precipita: el fosfocaseinato de calcio.

En la tarta que hemos hecho, la formación de este producto en disolución, junto con la nata, produce la densificación de la masa, volviéndola compacta y tersa.

Como curiosidad, esta enzima parece tener el papel de expresarse en organismo lactantes juveniles para cuajar la leche y mejorar su absorción durante el procesamiento digestivo. No obstante, aunque se encuentra en la mayoría de mamíferos, el cuajo a nivel industrial se produce mediante organismos recombinantes. A igual que otras sustancias tales como la dextrosa o el ácido cítrico, el cuajo se puede obtener a partir de E. coli recombinantes que expresan la enzima rennina de forma extracelular, lo que permite purificar el medio de cultivo y obtener la enzima.

Y con el Summertime de Ella Fitzgerald me despido hasta la próxima receta.

jueves, 8 de marzo de 2012

Hoy cocinamos: NEUROCOOKIES


Como era de esperar, la primera receta de este blog es la de las NEUROCOOKIES.

¿Preparados para un subidón de glucosa?


Nombre molón: NEUROCOOKIES

Nombre insulso: COOKIES DE CHOCOLATE

Ingredientes (20 – 24 unidades):

A) 240g de harina de trigo (suelo usar La Aragonesa de Mercadona)

B) Media cucharadita de levadura química (tipo levadura Royal)

C) Media cucharadita de sal

D) 100g de mantequilla sin sal

E) 120g de azúcar moreno

F) 60g de azúcar blanquilla (el azúcar blanco de toda la vida)

G) 2 huevos

H) 1 cucharadita y media de esencia de vainilla (si no se tiene, pueden cambiarse los 60g de azúcar blanquilla por 60g de azúcar avainillado, fácilmente conseguible en LIDL o Consum)

I) 180g de chips de chocolate (podéis machacar chocolate o comprar los chips ya preparados de Mercadona)

X) El libro de Neurociencia es opcional, aunque recomendable.



Elaboración:

Antes de comenzar, debemos precalentar el horno a 160ºC con calor por arriba y por abajo. Como luego veremos, es esencial esta temperatura para conseguir el sabor adecuado de la galleta.

A continuación mezclamos en un bol la harina tamizada (con un colador si no se tiene tamiz) junto con la levadura y la sal (1).

En otro bol distinto deberemos mezclar la mantequilla, previamente derretida, junto con el azúcar moreno y el azúcar blanquilla (o avainillada) (2). Cuando tengamos una mezcla homogénea, incorporamos los huevos, la vainilla (3) y continuamos batiendo hasta que quede todo bien mezclado.

Ahora toca fusionar. Añadimos la mezcla de harina, levadura y sal al bol donde hemos mezclado el resto de ingredientes. Trabajamos la mezcla (con una espátula o con las manos) hasta que se vuelva una pasta uniforme (4). Llegados a este punto, añadimos los chips de chocolate y mezclamos para que queden bien repartidos por la masa (5).



Ponemos una superficie antiadherente en una bandeja de horno (el típico papel vegetal vamos) y vamos colocando bolas de masa del tamaño de una cucharada sopera (6). Las repartimos por la superficie dejando espacio entre ellas ya que, al calentarse, se expandirán.

Horneamos de 15 a 18 minutos a 160ºC o hasta que veamos que el borde se pone dorado. Hecho esto, sacamos la bandeja del horno y dejamos enfriar (en la misma bandeja). Cuando se hayan enfriado, subimos el horno a 180ºC y las horneamos durante 2-3 minutos más.

Finalmente, las sacamos del horno y las pasamos a una rejilla donde puedan enfriarse homogéneamente por toda la superficie.

Protocolo:

Las letras se refieren a las correspondientes en la sección de Ingredientes.

1- Precalentar horno a 160ºC.

2- En un bol, mezclar A+B+C = M1.

3- En otro bol, mezclar D+E+F. Incorporar G+H y mezclar de nuevo = M2.

4- Verter M1 sobre M2 y homogeneizar = M3.

5- Añadir I a M3 y homogeneizar = LA MASA.

6- Colocar bolas de LA MASA de 4 cm de diámetro (y espaciadas unos 8 cm) en una bandeja de horno.

7- Hornear 15-18 min a 160ºC.

8- Dejar enfriar.

9- Hornear 2 min a 180ºC.

10- Sacar las NEUROCOOKIES del horno, dejar enfriar y proceder a su metabolización.



Degustación y notas:

Las clásicas cookies, o Neurocookies en su versión más molona, son la típica galleta para todo: desayuno, almuerzo, merienda, para acompañar a un café, para picar algo… De hecho, puedo decir que incluso funcionan como alimento de campaña en mitad de un experimento de laboratorio.

Por su textura y sabor, son ideales para comer a solas, sin ningún acompañante. No obstante, un café, un vaso de leche o un batido siempre serán bien recibidos.

Pueden consumirse también junto con un zumo de frutas, en cuyo caso se deberá seleccionar un sabor que case con el chocolate: naranja, fresa o cualquier zumo con un punto cítrico.

Otra buena forma de consumirlas es como parte de una sobremesa, junto con unos licores variados o algún vino dulce tipo Moriles o Mistela.


Contenido científico:

Os he dicho que era muy importante la temperatura de 160ºC, ni más ni menos grados.

¿Alguien sabe por qué?

Pues bien queridos amiguitos, a esta temperatura se produce la “sabrosa” reacción de Maillard (en honor a Louis-Camille Maillard, químico francés que describió este proceso en 1916).

A 160ºC, o más excatamente a 154ºC/310ºF, los grupos amino de los aminoácidos que componen las proteínas, reaccionan con los grupos carbonilos presentes en los azúcares, produciendo glucosilamina y agua. Estas glucosilaminas son muy inestable y se isomerizan, mediante la trasposición de Amadori, en cetoaminas, las cuales reaccionaran de diversas formas. Por un lado producirán agua, diacetilos, piruvaldehídos… los cuales participaran del sabor y textura global del alimento. Por otro, formaran compuestos poliméricos nitrogenados y melanoidinas, moléculas que darán un color marrón (el típico marrón tostado) a la comida.

Y ahora es cuando me preguntaréis: ¿Por qué luego rehorneamos a 180ºC?

Pues bien, este aumento de la temperatura es debido a que el azúcar carameliza a partir de 180ºC. Con este aumento de la temperatura durante tan poco tiempo (recordemos que dejábamos 2 minutos de cocción) conseguimos que los azúcares superficiales caramelicen, dándole un color más tostado a la galleta y, además, proporcionándole un suave aroma a caramelo.

El hecho de no cocinar las galletas a esta temperatura durante todo el proceso es porque la caramelización excesiva daría un sabor al alimento que enmascararía la esencia de vainilla o, incluso, el propio sabor del chocolate. Con este corto periodo de tiempo conseguimos caramelizar únicamente la superficie, dejando el interior de la galleta con el sabor predominante del chocolate y la vainilla.


Escuchando los últimos acordes de la canción Anthem del grupo canadiense Rush os dejo por el momento. Cualquier duda o sugerencia, a los comentario.

¡Qué aproveche!